Texto: ACNA difusió

Fotos: Albert Piqué, Iban González

 

Asistimos tristes y desalentados al invierno más negro de los últimos años en lo que a muertes por avalancha se refiere. Que la estadística de los últimos años haya sido benévola parece que no ha respondido a una mejora en la concienciación del peligro y de la gestión del riesgo en general, sino simplemente a la suerte. En cuanto hemos tenido un invierno de verdad, la realidad nos ha puesto en nuestro lugar. Más allá la fatalidad y la mala suerte, creemos que hemos llegado a un punto que merece una reflexión en profundidad ¿Qué está pasando?

Son ya 9 víctimas mortales por avalancha en el Pirineo esta temporada. Entre los afectados, una gran mayoría de los accidentados lo han sido practicando el esquí fuera de pista en entornos mecanizados y solo los últimos lo han sido practicando esquí de montaña. Y ente las víctimas hay de todo, pero se incluyen profesionales, grupos guiados y gente con formación en seguridad en terrenos de avalancha. No vamos a entrar en cada caso particular, por desconocimiento de los detalles y por respeto  a las víctimas, sus familiares y amigos. Pero sí queremos encontrar la causalidad y poder encontrar respuestas, no podemos si no mirar al factor humano como responsable fundamental de los accidentes.

El rider habitual en las estaciones de esquí, que aprovecha cada nevada para practicar su actividad, está acostumbrado a convivir con las avalanchas. Es habitual romper placas, tener revolcones e incluso romperse algunos huesos. Pero tras años varios años sin muchos accidentes mortales, se acaba banalizando el peligro, se convierte en parte del juego. Los incontables videos del youtube donde riders profesionales escapan sin consecuencias de enormes aludes ahondan en esta banalización. De esta manera llegamos al momento actual, donde las actitudes que muchas veces observamos en los sectores fuera-pista de las estaciones nos ponen los pelos de punta; No se consultan las informaciones que se emiten en los BPAs, no se respetan las normas básicas de circulación segura, no se planifica, no se evalúan las condiciones y se hace en general una mala gestión del terreno; Esto hace que el saltarse la cuerda hacia sectores cerrados o fuera de las zonas controladas por la estación sea lo más “normal” en un día típico de Freeride.
Vemos gente sin formación y sin ni siquiera llevar el material de autorrescate necesario para una emergencia, esquiando todos a la vez, directamente por lo más inclinado cualquier día, incluso los días en que la nieve está más inestable. Solo es necesario un poco de sol, y a poder ser que coincida con fin de semana para tener todos los ingredientes necesarios para la tragedia. Pero como habitualmente no pasa nada, seguimos haciendo lo mismo, autoconvenciéndonos de lo bien que nos movemos en terrenos de avalancha. Los remontes permiten a los riders acceder a terrenos que en muchas ocasiones por mal tiempo o paquete de nieve es muy difícil llegar con pieles de foca. En pocos minutos se sitúan en la parte superior de laderas que no han sido controladas por la estación, ni evaluadas por ellos mismos. Porque al llegar por gravedad se pierden información muy importante. ¡Pero tampoco se puede perder tiempo… detrás llegan otros riders dispuestos a esquiar la misma ladera! Sabemos que estamos cerca de los remontes, y la falsa seguridad que esa percepción nos trasmite, nos ayuda a tomar de decisiones que en un entorno mas salvaje quizás no tomaríamos. Y como ha quedado patente, en caso de accidente grave, las consecuencias pueden ser igual de dramáticas.

 

El colectivo que practica esquí de montaña, es  habitualmente mas prudente y conservador en la toma de decisiones. Llevamos años observando como cada vez hay una percepción mas real del peligro, los cursos de formación generalmente están llenos de gente de este colectivo, y ya casi nadie sale a la montaña sin al menos, llevar el material de autorrescate. Pero observamos que sigue habiendo mucha gente que confunde terreno fácil de esquiar con terreno seguro en cuanto a avalanchas. Esto puede llegar a ser habitual en gente con buen nivel de esquí, que se mueve en terrenos conocidos donde el feedback que ha recibido habitualmente es el de “aquí no pasa nada”.  Y mas habitual todavía sigue siendo la falta de respeto hacia las normas básicas de circulación segura; ¿Cuántas veces vemos grupos grandes, esquiando a la vez, pasando unos por encima de los otros…?

La inevitable evolución del material, junto con la nueva filosofía para afrontar los retos, son dos claves que explican muchos de los titulares que nos llegan demasiado frecuentemente. Éstos dos factores tendrían que ir de la mano de una buena base en formación y concienciación sobre el medio donde se ejerce la actividad. ¿Tal vez éste último punto sea el que determine la accidentabilidad a la que tristemente nos estamos acostumbrando? ¿Somos l@s profesionales de la nieve los responsables de dar ejemplo, concienciar y transmitir los conocimientos sobre el medio?

Mirémonos desde fuera y reflexionemos. ¿Por qué  no podemos disfrutar de nieve polvo en terrenos simples y seguros? ¿por qué necesitamos terrenos grandes, inclinados, con consecuencias para sentirnos realizados? ¿Nos hemos formado, hemos aprendido a cómo hacer mejor las cosas? ¿Hemos mejorado nuestra actitud post-formación cuando nos encontramos ante un terreno inclinado lleno de nieve polvo? ¿O seguimos confiando nuestra vida y la de nuestro entorno simplemente al azar?

Desde ACNA, queremos hacer una llamada de atención a todo el colectivo que frecuenta la alta montaña invernal; esquiadores de montaña, alpinistas, riders, raqueteros… ¡las avalanchas no son un juego! Nosotr@s y nadie más que nosotr@s somos los responsables de nuestra seguridad. Somos nosotr@s los que tomamos las decisiones, los que escogemos en qué terrenos nos metemos y con qué condiciones, los que elegimos como afrontamos cada descenso y por donde, y los que tenemos que evaluar las posibles consecuencias de nuestras decisiones. En ACNA no tenemos las respuestas, creemos que somos tod@s y cada uno de nosotr@s quienes debemos  contestar estas preguntas en la intimidad de nuestros pensamientos. Y actuar en consecuencia.

Fecha: 6 Mar 2018

Autor:

Categoría: Accidentes

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8 comentarios en “Invierno negro en el Pirineo

  1. Antonio on

    Si no ha habido muertos es porque ha nevado poco, con mucha nieve este es un riesgo que siempre correremos, y ojala que podamos correrlo temporada tras temporada porque querra decir que han sido buenas por abundante nieve. El que quiera riesgo 0 que se quede en casa

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    • ACL on

      Y tus aventuritas las pagamos los usuarios que no nos gusta el “ilinix” y por ende el resto de ciudadanos.
      A ver, un poco de sentido común.

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  2. Francesc Company on

    Tens rao,els remontadors apropen els riders a espais de gran risc,penso en del Terso de la Mina (Bonaigua) per encarar pel dret la Baixada a Argulls.

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  3. Manuel Sánchez Garzon on

    En mi opinión, se ha perdido el respeto a la montaña. Yo tengo 70 años y practico la travesía desde los 16, pero veo que cada vez más, mucha gente piensa que con tener un equipo excelente está todo hecho. Se arriesga mucho, y este invierno que ha vuelto a nevar como antiguamente, ha demostrado una vez más que el mejor arva es el sentido común.

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  4. Sonia on

    Yo voy sola con nis perros improvuso sobre elterreno llevo pala pero no arva tengo conocimientos y asumo mi vida y los riesgos..no voy a dejar de ir por el hecho de ir sola porque sino no saldria ni la mitad asi que ..buen repor nos vemos por piris

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  5. n3l3 on

    Buen articulo que, por lo que observo no encuentra en todos los casos la reflexión que propone con muy buen tino. Las preguntas que se proponen, que pueden sonar para novatos, son mas pertinentes a medida que aumenta la experiencia del esquiador (y demás montañeros):
    “¿Por qué no podemos disfrutar de nieve polvo en terrenos simples y seguros? ¿por qué necesitamos terrenos grandes, inclinados, con consecuencias para sentirnos realizados? ¿Nos hemos formado, hemos aprendido a cómo hacer mejor las cosas? ¿Hemos mejorado nuestra actitud post-formación cuando nos encontramos ante un terreno inclinado lleno de nieve polvo? ¿O seguimos confiando nuestra vida y la de nuestro entorno simplemente al azar?”
    Es difícil ser sincero con uno mismo al responder algunas de estas preguntas. Es difícil driblar con la incertidumbre sin caer en los extremos del miedo o la irreflexiva despreocupación.
    Muchos de nosotros podremos haber dicho en algún momento que “si pasara algo” pasó haciendo lo que nos gustaba… porque aceptamos los riesgos. ¿Pero de verdad sabemos cuanto arriesgamos en cada situación? ¿O se prefiere mirar para otro lado porque es mas cómodo? Actitud esta última que no solo se muestra en la montaña…
    Un saludo

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  6. Javier on

    Felicidades por el artículo es muy bueno.
    Es difícil valorar las circunstancias de cada accidente acontecido en el Pirineo.
    Cada esquiador montañero le motiva de manera distinta el disfrute del esquí o de la montaña.
    Bien es cierto que estoy a favor de muchas de las cosas que escribes, y como esquiador me encanta disfrutar de la nieve polvo.
    No se trata de ser un camicace está claro que con riesgo 5 o 4 no vas a afrontar líneas comprometidas con mucha inclinación, aunque muchas de ellas o la mayoría hayan purgado de forma natural en esos días por la fuerte inclinación, pero ya la simple aproximación a ellas puede ser muy peligrosa.
    Dicho esto si quieres esquiar nieve polvo, hay riesgo inherente a la actividad, hay que esquiar en grupo, con las medidas de seguridad adecuadas y estando entrenados para el rescate en caso de una alud, si es verdad que todo el mundo no lo hace, pero mucha gente si.
    Siempre que hay condiciones buenas para el freeride hay riesgo 3 o más, así que es una actividad peligrosa.
    Creo que nadie debate a los ochomilistas, muchos mueren allí.
    Hayque respetar las medidas de seguridad si,por supuesto!!! pero también a las personas que deciden esquiar nieve virgen con sentido común, nos gustaría minimizar riesgos lo maximo posible, pero sin riesgo es imposible.
    Nos queda esquiar con riesgo 3 nieve fresca y disfrutar muchísimo de la actividad o no esquiar y no poder vivirlo.
    Sin duda alguna elijo vivir.
    Un saludo y respeto todas las opiniones.

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  7. Andres de la torre on

    Como siempre hay muchos factores que determinan un accidente. Demasiadas preguntas y pocas respuestas.
    A mí no me parece que el BPA se haga pensando en todo el mundo, solo en los esquiadores de montaña. El lenguaje empleado, por muy estándar europeo que sea, tampoco me parece educativo ni efectivo a la hora de concienciar.
    El público sin formación en nivología necesita una traducción más básica, creo yo.
    Y como ya escribí en mi blog, el BPA se parece cada vez más al cuento de “Pedro y el lobo”..
    Saludos

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